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¿Prisionero de tu propia marca? Pedro Mejía revela el lado oscuro de la marca personal

Pedro Mejía en Unfuckable: qué es la marca personal, por qué fracasa la mayoría al construirla y cómo perdió su nombre en Alcagüete.

Pedro Mejía, fundador de Visible, conversa con Felipe Novoa en Unfuckable, un podcast colombiano sobre fracasos y caídas de emprendedores. El episodio salió el 16 de julio de 2026 y dura una hora y veinticinco minutos. Es la entrevista donde Pedro define con más calma qué es una marca personal, explica por qué la mayoría abandona el intento y cuenta la historia de Alcagüete, la empresa que cofundó y en la que terminó perdiendo su propio nombre.

Felipe arranca con una confesión: odia el término “marca personal”. Pedro no lo contradice. Lo usa para quitarle el humo al tema.

Qué es una marca personal según Pedro Mejía

Pedro separa la marca personal de las redes sociales desde el primer minuto. Para él no es un asunto de seguidores ni de influenciadores.

La marca personal no es otra cosa que el activo más importante que tenemos, por una sencilla razón: es nuestro activo único e intransferible. (6:55)

Lo explica con un ejemplo simple: Felipe seguirá siendo Felipe a pesar de sus empresas, y Pedro seguirá siendo Pedro a pesar de Alcagüete, de las startups por las que pasó y de Visible. La construcción empieza cuando uno decide cómo quiere mostrarse al mundo, sobre todo en lo digital.

También recuerda que esto no es nuevo. Antes de que existieran las empresas como figura jurídica, los negocios se hacían entre personas y el validador era el nombre y el apellido. Las firmas de abogados y las casas de moda todavía llevan el apellido de sus fundadores por esa razón.

¿La marca personal es una cárcel para el fundador?

Felipe trae una frase de Freddy Vega, fundador de Platzi: construir un negocio alrededor de una marca personal termina esclavizando al fundador. Pedro responde con una pregunta: ¿Platzi sería lo que es si Freddy no se hubiera puesto al frente?

Su argumento es que casi todas las empresas son desconocidas para el mercado, y que la persona que está detrás suele generar igual o más confianza que la compañía. Pone el caso de Bernardo Serna cuando era gerente general de Ramo. La relación, dice, va en las dos direcciones: la persona le presta su confianza a la empresa y la empresa valida lo que la persona dice saber hacer.

Es un ciclo virtuoso. Uno más uno no es dos. Es tres, cinco, diez, cien, si se hace bien y se entiende ese gana gana. (17:40)

Cómo presentarse sin hablar desde el ego

Pedro cuenta que no se presenta como “fundador de Visible”, porque nadie sabe qué es Visible ni qué significa ser su fundador. Se presenta por la misión: transformar la reputación digital de líderes y equipos a través de su marca personal. El nombre de la empresa llega después, como respuesta al “¿y cómo lo hace?”.

Las buenas marcas personales entienden que el protagonista no es uno mismo, sino la audiencia. (15:30)

En vivo le rehace la presentación a Felipe con la misma lógica: primero lo que hace posible para otros, después el cargo.

Coherencia: lo que sostiene la confianza

Ante la pregunta por quienes son encantadores en cámara y desagradables en persona, Pedro lleva la conversación a una palabra: coherencia.

La confianza se sostiene con la coherencia. (22:55)

Y conecta marca, reputación y confianza con una definición que le atribuye a un amigo y mentor: la confianza es el interés compuesto de la reputación, y la reputación es que lo recomienden o lo defiendan a uno sin que haya una transacción de por medio (26:00).

Reputaciones hay muchas, marca hay una. (26:35)

Sobre opinar de política en redes, su respuesta es “depende de su objetivo”. Toda publicación tiene consecuencias para lo que uno está construyendo, y quien tiene más audiencia tiene más responsabilidad.

Por qué fracasa la mayoría al construir su marca personal

Felipe le pide la razón de fondo, no “falta de constancia”. Pedro da varias:

  1. Creer que el protagonista es uno mismo y no la audiencia.
  2. No ser intencional. En persona elegimos cómo vestirnos y cómo hablar. En digital casi nadie lo hace.
  3. No reconocer la propia historia. Lo describe como un problema de autopercepción: los demás suelen vernos mejor de lo que nos vemos.
  4. Tratarla como un interruptor. Cuenta el caso de un ejecutivo que lo ignoró durante meses y lo llamó el día que lo despidieron: “te necesito”.

En el mundo digital, cuando no somos intencionales, generalmente somos invisibles. (34:00)

Para Pedro, no mostrarse hoy es un lucro cesante: oportunidades que se pierden porque nadie piensa en uno cuando aparece la necesidad.

El modelo de atención, confianza y movilización

Pedro explica el embudo que usa para cualquier marca, de una persona o de una empresa.

Usted llama la atención, la atención la convierte en confianza y la confianza es lo que moviliza. (43:15)

No se llega a la movilización con tres publicaciones. Lo compara con una cuenta de ahorros: hay que depositar cada semana para que el interés compuesto haga su trabajo. El objetivo final, dice, es volverse líder de opinión: una fuente de autoridad o confianza para la audiencia que uno quiere impactar.

Tres pasos para empezar

La metodología de Visible que Pedro resume en el episodio tiene tres pasos (desde 49:30):

  1. Estrategia. Para qué quiere esto, a quién quiere servir, cómo quiere posicionarse y cuál es su propuesta de valor.
  2. Presencia. Optimizar el perfil, que es la carta de presentación en cada plataforma.
  3. Hacerse visible. Conectar, participar en las conversaciones de otros y publicar.

Y un atajo para quien no tiene esa claridad: compartir lo que se siente vivo, usar LinkedIn como un diario, sin pretensiones, y cargar siempre una libreta de ideas porque las ideas no aparecen cuando uno abre LinkedIn.

La historia de Alcagüete: “nadie sabía que yo me llamaba Pedro Mejía”

Al final Felipe le pide el post-mortem, no de la empresa, que sigue creciendo, sino de su versión como cofundador. Pedro cuenta que la creó con amigos del colegio, que la sociedad se rompió cerca de los cuatro años y que vendió su participación. No se arrepiente. Dice que sigue orgulloso del componente social de la empresa y que se siente parte de la siembra de ese árbol.

Después pide un paréntesis para la lección de marca personal que le dejó. En los puntos de venta lo saludaban como “Alcagüete”. Un amigo lo llamó así durante los primeros tres meses de conocerlo.

Nadie sabía que yo me llamaba Pedro Mejía. (1:10:44)

La pregunta es: ¿quién eres cuando dejas de ser el director de Google? (1:11:30)

De ahí sale una de sus convicciones centrales: el cargo es un validador, no la identidad. El viernes uno es director de una gran empresa y el lunes puede no serlo.

A quién le sirve este episodio

A quien desconfía del término “marca personal” y quiere una explicación sin humo. A ejecutivos y fundadores cuya identidad está pegada al cargo o a la empresa. Y a quien lleva meses diciendo “ahora sí voy a publicar” y no arranca.

Dónde verlo o escucharlo

Para profundizar: qué es la marca personal, la historia completa de Pedro y más entrevistas.

Lo que dijo Pedro

Si usted no hace visible lo bueno que está haciendo en su trabajo, nadie lo va a saber.

Pedro Mejía en Unfuckable, minuto 57:10

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