Qué publicar en LinkedIn: escribe lo que se siente vivo
Si no sabes qué publicar en LinkedIn, escribe sobre lo que se siente vivo y pregúntate si es de valor para tu audiencia. El método de Pedro Mejía.
¿Qué publico en LinkedIn?
Si no sabes qué publicar en LinkedIn, empieza por aquí: escribe sobre lo que se siente vivo para ti. Y antes de darle publicar, hazte una sola pregunta: ¿esto es de valor para mi audiencia? Con esos dos filtros rompes la barrera de empezar. La estrategia fina, con temas y formatos, viene después.
Es el mejor consejo que tengo sobre contenido. Te cuento de dónde sale y cómo se usa.
Lo que se siente vivo
Cuando uno lee una publicación que se siente viva, la reconoce. Tiene la emoción, no a flor de piel, sino en las huellas de los dedos de quien la escribió. Esa es la que conecta.
Lo contrario también se reconoce. Seguro has visto publicaciones que empiezan con “hoy no sé qué publicar, pero mi asesor me dijo que tenía que publicar todos los días”. Si no tienes nada que decir, no lo digas.
Aunque te confieso que me cuesta creer que no tengamos cosas que decir. Todo el tiempo vivimos situaciones, reflexiones y momentos. Y siempre hay alguien que está en lo mismo, o un paso más atrás, a quien eso le puede servir.
Un día publiqué algo sobre meditación. No tiene nada que ver con mis temas. Estaba listo para que pasara por debajo de la mesa. Pero lo sentía vivo y lo solté. Caló muy bien.
El conductor de un podcast de finanzas me contó algo parecido: publicó sus 39 lecciones a los 39 años, escritas desde el fondo del corazón, y tuvo miles de impresiones que hacía mucho no veía. Él mismo empezó en LinkedIn así, sin estrategia, hablando de lo que le apasiona: libros. Le dije que eso era perfecto, porque el principal obstáculo es no comenzar. Él ya rompió esa barrera. Ahora puede preguntarse cómo hacerlo más intencional.
Porque yo sí creo que el hecho de ejecutar ya es estratégico.
Usa LinkedIn como un diario
Un consejo que me parece buenísimo: usa LinkedIn como un diario. Escribe lo que vas sintiendo vivo, lo que vas logrando, la reflexión que tuviste con tu equipo. Y si un día no quieres contarle nada al diario, no le escribes. Mi esposa lo está haciendo así y le está yendo muy bien.
La clave está en una palabra: sin pretensiones. No hay que pretender.
Hay dos ideas conocidas que dicen lo mismo. Una es “muestra tu trabajo”. La otra es construir en público. Las dos se resumen así: no te voy a mostrar el éxito, te voy a mostrar el proceso.
A la gente no le importa que salgas con un cartón diciendo que fuiste el mejor en algo. Le importa cómo llegaste a ese cartón. Qué sufriste, qué falló, qué pensaste, cuándo quisiste desistir. Ahí está el verdadero valor de tu historia.
El segundo filtro: ¿esto es de valor para mi audiencia?
El protagonista de LinkedIn, y en realidad de tu marca personal, no eres tú. No hay nada que repela más que una marca personal egocéntrica. Es, de hecho, la excusa que más oigo para no estar: “yo no quiero entrar ahí, todo el mundo habla de yo, yo, yo”.
Adam Grant lo resuelve en una frase: una marca personal no se trata de autopromoción, se trata de promover las ideas en las que creemos.
Una vez me hicieron una objeción buena. Morgan Housel, el autor de La psicología del dinero, dice que él escribe para él, no para una audiencia. Y le va de maravilla. ¿Entonces?
Fíjate bien en lo que hace. Él escribe para sí mismo, pero no escribe para su ego. Escribe para resolver dudas que tiene como persona. Y resulta que millones de nosotros tenemos esas mismas dudas. Cuando digo que el protagonista es la audiencia, no hablo de para quién escribes. Hablo de si lo que escribes empatiza con los dolores que otros tienen.
No es la foto de “me gané el premio”. Es “tengo esta duda sobre cómo gastar mejor”, y al intentar resolverla abres una conversación para que todos la resolvamos.
Una regla simple sobre inteligencia artificial
Si lo puedes encontrar en una búsqueda de Google, o una inteligencia artificial te lo responde en segundos, no lo publiques. A la gente no le interesa lo que puede ir a buscar. Le interesa tu posición, tu reflexión y tu perspectiva frente al tema.
Hoy la mayoría de los textos hechos con IA se notan. Suelo decir que hay un solo creador llamado ChatGPT y un montón de cuentas que distribuyen su contenido. Por eso lo auténtico brilla más que nunca.
Yo la uso, y mucho, pero como amplificador. Le pido que me diga qué autores han hablado de un tema, que me muestre artículos recientes, que me resuma cinco textos, que me revise la ortografía. El texto lo construyo yo. Porque ChatGPT no se siente vivo. El que se siente vivo es uno.
Y hay una razón práctica. Imagina que estás cerrando un negocio y el gerente te dice: “me encantó lo que publicaste sobre tal tema”. Y tú lo tenías todo automatizado. ¿Qué le respondes?
Cuando ya quieras ponerle estrategia: tus temas
Escribir lo que se siente vivo rompe la barrera. Para sostenerlo en el tiempo necesitas territorios.
Primero, ten clara tu propuesta de valor. Yo uso cuatro columnas: verbo, a quién, qué logra y cómo. “Ayudo a líderes, empresarios y fundadores a mejorar su presencia digital.” Esa frase te dice para quién escribes.
Después define tus temas. Un gran tema sombrilla y dos o tres nichos. Si no los tienes claros, hazte esta pregunta: si la mejor universidad de tu ciudad te pidiera crear una especialización desde cero, ¿de qué sería y qué materias tendría? Ese currículo son tus temas. Los míos son marca personal y LinkedIn, liderazgo y productividad, y emprendimiento.
Y reparte tu contenido en tres tipos:
- Reactivo. Eres un reportero de tendencias: qué está pasando en tu sector, cuál es la cifra que importa.
- Personalizado. Tu experiencia, puesta a disposición de otros para que recorran un camino parecido.
- Especializado. Cómo ayudas a otros a hacer lo que tú ya sabes hacer: el paso a paso, las listas, las recomendaciones.
Un ejemplo de cómo se cruzan. Tenemos un cliente que habla de gobierno corporativo, un tema que suele ser muy técnico. Encontramos su voz cuando empezó a tomar hechos de actualidad y analizarlos desde su especialidad. Cuando todo el mundo salió a apoyar a una marca colombiana muy querida, su publicación preguntaba otra cosa: ¿dónde estaba la junta directiva? Reactivo y especializado a la vez.
No se trata solo de mostrar. Se trata de demostrar. Ahí se construye la autoridad.
De dónde salen las ideas
No salen de abrir LinkedIn. La idea aparece cuando vas en el taxi, cuando entras a una conferencia, cuando estás en una reunión o viendo un partido de fútbol.
Por eso cargo siempre una libreta. Cuando me siento a escribir ya tengo un montón de ideas que sentí vivas.
Una buena amiga me regaló un complemento: además de la idea, anota la emoción que tenías. Si estabas triste, feliz o eufórico. Porque el universo no está hecho de átomos, está hecho de historias. Y las historias que conectan son las que nos conectan desde la emoción.
Con esas notas, creo en lote. Bloqueo un espacio en la semana, escribo varias publicaciones y las dejo programadas. Y si un día algo se siente vivo y empieza a fluir, me siento, lo escribo y se va.
La primera frase decide todo
Puedes tener la teoría de la relatividad. Si la primera frase no llama la atención, se queda solita, porque nadie le da clic a “ver más”. Y si no logras la atención, no logras nada de lo que sigue.
Lo mismo con los videos. Que el primer pantallazo no sea un fondo negro con un botón de reproducir.
Sobre formatos, un criterio que me sirve: haz piezas que la gente quiera compartir por WhatsApp. “Mira esto tan bueno que me mandaron.” El formato debe complementar la historia que quieres contar. A veces es un carrusel, a veces una infografía, a veces solo texto. El productor de un podcast me mostró sus primeras cinco publicaciones: la que no tenía imagen era la que más impresiones tenía.
¿Fracasos o logros?
Ambos. Si solo cuentas fracasos, quedas como un fracasado. Si solo cuentas éxitos, generas duda. El balance es lo que construye confianza.
Y la vulnerabilidad, bien usada, es un gran medio para construir autoridad.
¿Y los temas polémicos?
Depende de tu objetivo. La polémica mueve las publicaciones, es cierto. Pero pregúntate si quieres reacciones o una reputación sostenible. Toda publicación tiene consecuencias para lo que estás construyendo. Decirlo tiene unas. No decirlo tiene otras. Decide con los ojos abiertos.
Para empezar esta semana
- Carga una libreta. Anota las ideas y la emoción del momento.
- Elige la que más viva se sienta.
- Escríbela sin pretensiones, como en un diario.
- Pregúntate: ¿esto es de valor para mi audiencia?
- Cuida la primera frase.
- Publica. Y quédate a conversar en los comentarios.
Con dos publicaciones a la semana ya estás por delante del 99% que no publica.
La guía completa está en cómo hacerse visible en LinkedIn. Y si quieres entender cuánto tarda en dar frutos, lee cuánto tarda construir una marca personal.
De dónde sale esto
- Mis Propias Finanzas: Cómo convertir tu perfil de LinkedIn en tu activo más valioso (2026) (ver el original)
- Dinstinto: LinkedIn, la red más poderosa que nadie sabe usar (2024) (ver el original)
- Unfuckable: ¿Prisionero de tu propia marca? (2026) (ver el original)
- Fundamentos Media: El protagonista no sos vos (2025) (ver el original)
- Métase en mi cabeza: Deja de ser un 'Don Nadie' (2025) (ver el original)