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Qué es la marca personal y por qué no es LinkedIn

La marca personal es tu activo más importante porque es única e intransferible. LinkedIn es solo el canal. Así lo explica Pedro Mejía, con ejemplos.

¿Qué es la marca personal?

La marca personal es el activo más importante que tenemos, por una razón sencilla: es único e intransferible. Tú no puedes ser yo y yo no puedo ser tú. No es un perfil de LinkedIn ni una cuenta con seguidores: es tu historia, reconocida y puesta con intención al servicio de los demás. LinkedIn es solo el canal que hoy mejor la amplifica.

Esa es la respuesta corta. La larga tiene más matices, y casi todos nacen de una confusión que veo a diario.

La confusión: creer que marca personal es publicar en redes

Cuando alguien oye “marca personal” piensa en internet, en influenciadores, en seguidores. En inglés suena todavía más a moda. Conozco gente que odia el término. Un amigo me lo dijo en su podcast, de frente: “odio el término marca personal”. Le pregunté qué era para él. Me respondió: “el reflejo de lo que uno es”.

Ahí está. Coincidimos.

El término puede sonar a mercadeo, porque hay marcas de empresa y marcas de personas. Pero lo que nombra no tiene nada de nuevo. Antes de la revolución industrial no existían las empresas como figura jurídica. No había Nike ni Apple. Los negocios se hacían entre personas, y el validador de un negocio era un nombre y un apellido.

Todavía quedan rastros. Dime una firma de abogados que no lleve el apellido de sus socios. Piensa en las marcas de ropa que se llaman como su diseñador. En mis conferencias hago una pregunta: ¿qué tienen en común Ford, Marriott, Disney, Ferrari y Gucci? La gente responde “años de experiencia”, “son globales”. Pocos llegan a lo obvio: todas llevan el apellido de una persona cuya reputación era tan potente que se la trasladó a su proyecto. Todo gran empresario fue, en algún momento, un emprendedor con nombre propio.

Ese es el poder de una marca personal. Y lo subestimamos porque creemos que consiste en estar en LinkedIn.

Ya tienes una marca. La pregunta es otra

Nacemos con una marca. Somos marca, queramos o no. Todo el tiempo generamos percepciones en otros y demostramos, o no, el valor que tenemos.

Salgámonos de LinkedIn un momento. Marca es:

  • Cómo me comporto en una reunión.
  • Cómo hablo y cómo me expreso.
  • Cómo escribo un correo.
  • Qué información traigo a las conversaciones.
  • Qué tipo de colaborador, líder o emprendedor soy.

Por eso “¿debería construir una marca personal?” es una pregunta mal hecha. Ya la traes. La pregunta que sirve es: ¿estoy siendo intencional con mi marca personal, o la estoy dejando a la deriva? O como lo dije una vez: ¿la estoy construyendo por diseño o por defecto?

Una definición práctica: dos círculos

Me gusta pintarlo como dos círculos que se cruzan.

En el primero está cómo me muestro al mundo. Mi intención. Lo que quiero construir y que los demás sepan de mí.

En el segundo está cómo me perciben los demás. Eso es la reputación.

La marca personal vive en la intersección de los dos. Es el cruce entre la intención con la que me muestro y la forma en que el mundo me ve.

De ahí sale el mayor problema que encuentro: la gran mayoría de las personas no es intencional con su marca y termina a merced de cómo la ven los otros. Y en el mundo digital pasa algo peor. No es que te perciban mal. Es que no te perciben. Te vuelves invisible ante oportunidades que están ahí.

Si quieres profundizar en esa diferencia, escribí sobre marca personal y reputación.

Otra definición: tu historia al servicio de otros

Cuando empecé Visible, mi negocio era literalmente hacerle LinkedIn a otras personas. Más mundano no podía ser. Vi una oportunidad y me pagaban por eso.

Pero cuando me metí de verdad en el tema entendí algo. La marca personal es, al final, nuestra historia. Y una buena marca personal es reconocer esa historia y elegir, con intención, cómo la ponemos a disposición de nuestro presente y nuestro futuro.

Por eso el error que más me duele no es técnico. Es no reconocer la propia historia. No saber por qué sí eres tú la persona indicada para lo que quieres hacer. Es un tema de autopercepción. ¿No te pasa que tus amigos te dicen “usted es un crack” y tú te miras al espejo y no ves eso? Le pasa a todo el mundo. Casi siempre los demás nos ven mejor de lo que nos vemos nosotros.

Y hay una segunda parte en esa definición: al servicio de otros. Una buena marca personal no es cómo me vuelvo el protagonista, sino cómo me pongo al servicio de los demás. Adam Grant tiene una de las definiciones que más me gustan: una marca personal no se trata de autopromoción, se trata de promover las ideas en las que creemos.

Somos lo que damos.

Entonces, ¿qué papel juega LinkedIn?

LinkedIn es un medio. Probablemente el mejor que tenemos hoy para amplificar una marca personal a nivel profesional. Pero es un medio.

Lo digo así de tajante porque veo el mismo patrón una y otra vez. Alguien decide “trabajar su marca personal”, abre LinkedIn un lunes a las ocho de la mañana, mira la caja de publicación y se pregunta: ¿qué carajos publico? Dos semanas después lo deja. Confundió el canal con la marca.

LinkedIn, Instagram y todo el mundo digital son medios para amplificar la confianza que ya puedes generar con tu marca personal. LinkedIn no crea tu valor. Lo amplifica. Si no has pensado cuál es ese valor, a quién le sirve y cómo quieres que te perciban, vas a amplificar ruido.

El orden es: primero la identidad, después la plataforma.

Ahora bien, si tu objetivo es profesional, LinkedIn tiene ventajas que ninguna otra red tiene. Las explico en cómo hacerse visible en LinkedIn sin publicar a la loca.

Para qué sirve una buena marca personal

Para abrir puertas sin que tengas que tocarlas.

Funciona como un embudo por el que pasa cualquier marca, sea de una persona, de Apple o de Ramo. Primero llamas la atención. Esa atención la conviertes en confianza. Y la confianza es la que moviliza: alguien te contrata, te invita a un escenario, te propone una alianza, quiere trabajar contigo.

Por eso digo que la visibilidad es un vehículo para construir confianza. No es el fin. El fin tampoco es la fama. Es convertirte en líder de opinión, que no es salir en revistas: es ser una fuente confiable o de autoridad para un grupo de personas. Tu audiencia. Pueden ser diez o cincuenta mil.

Te pongo mi caso. Un día me llegó un correo muy formal de una universidad en Cancún invitándome a dar una conferencia. Mi esposa pensó que era una estafa. Fui. En la comida les pregunté cómo me habían encontrado, si en México hay mucha gente que habla de esto. Me respondieron que habían buscado en LinkedIn, llegaron a unos 200 perfiles y fueron filtrando hasta elegirme.

Todo el tiempo nos están revisando y nos están eligiendo sin que nos demos cuenta.

Tres ideas para llevarte

  1. Todos tenemos una marca personal. La diferencia está en ser o no intencionales con ella.
  2. La marca personal no es el cargo. El cargo es un validador. Un viernes lo tienes y un lunes puedes no tenerlo. De eso hablo en tu marca personal vale más que tu cargo.
  3. La marca personal no es LinkedIn. LinkedIn es el canal. Primero va la historia que reconoces y el valor que pones al servicio de otros.

Y una pregunta, porque así me gusta cerrar: si mañana desapareciera tu cargo, tu empresa y tu perfil de LinkedIn, ¿qué dirían de ti las personas con las que has trabajado?

Eso que dirían es tu reputación. Trabajar tu marca personal es ser intencional para que eso que dicen se parezca a lo que quieres construir. Lo demás son canales.

Si quieres la versión completa, con el método paso a paso y las preguntas frecuentes, está en qué es la marca personal y cómo construirla. Y si quieres que tu equipo oiga esto en vivo, invítame a dar una charla.

Pedro Mejía

Sobre el autor

es el fundador de Visible, conferencista y Top Voice de LinkedIn. Ha asesorado a más de 800 líderes de Colombia y Latinoamérica en su marca personal.

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  • LinkedIn
  • reputación
  • definiciones

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